Alejandra Hernandez/ febrero 18, 2019/ Historia, Otros Videos, San Miguel de Salinas, Torrevieja, Videos/ 0 comentarios

 

Esta información ha sido recabada y volcada en arcarafal.es por Gabriel Martínez Rodríguez

 

Los Terremotos de 1829 en la Vega Baja del Segura.

Parte II

Los grandes terremotos de marzo de 1829 en la Vega Baja, fueron precedidos de varios años de una gran intensidad sísmica que, por citar solamente los seísmos más importantes, podríamos resumir así:

1802           Terremotos principales los días 17 y 18 de enero, con dos sacudidas de gran intensidad que provocaron caídas de muebles y muchos derrumbes de paredes. Réplicas entre los días 19 de enero al 6 de febrero, con unas 250 sacudidas.

1803           En octubre, en San Felipe Neri, tembló la tierra con bastante violencia, pero sin consecuencias dramáticas.

1822           El día 8 de octubre, en la madrugada, hubo un terremoto en la zona de Orihuela, tan grande como los del año 1802, al que siguieron unos treinta en poco tiempo. Continuaron los temblores durante los veintiséis días siguientes.

1823           El día 10 de enero se sintió un terremoto tan fuerte que cuarteó muchas casas y derribó muchas paredes. En veinticuatro horas hubo más de doscientas réplicas. El terremoto se sintió en la la comarca entre Murcia, Cartagena y Alicante. Los temblores, cada vez con menor intensidad, se repitieron hasta agosto del mismo año.

1827           El 7 de junio se sintió un terremoto muy fuerte en la sierra de Crevillente.

1828           El 13 de septiembre fue la primera sacudida. En la medianoche del día 14, se sintió una fuerte conmoción. El día 15, a las 5 h. 16’ de la madrugada, se produjo un nuevo temblor calificado en las crónicas como “desastroso”, y en las veinticuatro horas siguientes hubo más de 300 temblores. El epicentro estuvo entre Torrevieja y Guardamar, donde se hundieron algunas casas; la torre de la iglesia y el castillo sufrieron importantes deterioros, y el agua desapareció de varios pozos. Los temblores siguieron casi diariamente durante el resto del año.

Dada la importancia y consecuencias de los terremotos que se inician el 21 de marzo de 1829, vamos a hacer una reconstrucción cronológica de la catástrofe en base a la documentación de la época,  y más adelante analizaremos los efectos en los pueblos de la comarca.

1829

Cronología de los temblores

21 de marzo:

  • A las seis y pocos minutos de la tarde se sintió un “horrorosísimo” terremoto en Orihuela por tiempo de un minuto.
  • A las seis y cuarto, en Almoradí, se padeció un espantoso temblor y, a los tres minutos, una sacudida “inexplicable”.
  • A las seis y cuarto se padeció un “terrible” terremoto en Granja de Rocamora.
  • A las seis y media, también en Orihuela, se sintió un “terrible” temblor que ocasionó la destrucción de varias casas.
  • A las seis y media, en Benejúzar, dio un fuerte terremoto, y al poco rato otro, “tan terrible que no podíamos andar”.

El mapa de isosistas refleja los niveles de intensidad del terremoto del 21 de marzo de 1829. El área interna, donde está incluido Rafal, el seísmo tuvo una intensidad de X.

22 de marzo:

  • Durante toda la noche del 21 al 22, y la mañana siguiente, se contaron hasta doce terremotos en la comarca.

23 de marzo:

  • Por la tarde, un terremoto “muy fuerte” destruyó Guardamar por completo.

24 al 29 de marzo:

  • Durante todo el día continuaron los temblores en Torrevieja, Guardamar, Rojales, Formentera, Benijófar…

30 de marzo:

  • En la madrugada se sintió en Almoradí un fuerte terremoto.

31 de marzo:

  • No cesan los terremotos en Almoradí, Benejúzar, Torrevieja… Pero desde el día 29 no hay temblores en Orihuela.

6 de abril:

  • A las dos de la mañana gran terremoto en Orihuela, Torrevieja, Almoradí, Guardamar, Benejúzar…

10 al 13 de abril:

  • En estos cuatro días se sintieron frecuentes terremotos “muy violentos” en Torrevieja, Almoradí, Guardamar, y toda la comarca afectada. Los temblores acabaron de derribar las paredes resentidas por el seísmo del 21 de marzo.

18 de abril (Sábado Santo):

  • A las nueve y media de la mañana, en Orihuela, Torrevieja y Guardamar, se produjo un terremoto tan fuerte como el del 21 de marzo.

La tierra continuó temblando en la Vega Baja, con diversa intensidad, hasta octubre de ese año. En uno de aquellos temblores, a finales de junio, en Torrevieja se abrió una sima “espantosamente grande”, y en Rafal surgió de las entrañas de la tierra una estirada loma de tierras ácidas, de unos tres metros de altura y unos quinientos metros de larga, que sus habitantes denominaron “La Mota”.

Efectos de los terremotos por pueblos

ALBATERA         Distante uno 28 Km de Torrevieja y 11 de Almoradí, tenía en el momento del seísmo unos 2.500 habitantes. Unas 20 casas arruinadas, 17 casas dañadas, destruida la iglesia, y una persona herida.

ALGORFA           Se encuentra a tan solo 2,5 Km. de Almoradí, y situada entre Benejúzar y Rojales. Contaba con unos 180 habitantes. La totalidad de sus casa, 24, destruidas. Una persona herida.

ALMORADÍ         Situado a unos 2 Km. en la izquierda del río Segura, dista 12 Km.del mar y unos 16 Km. de Torrevieja, contaba en aquel momento con alrededor de 3.500 habitantes. Según Larramendi, se contaron 192 muertos, 150 heridos y el pueblo, con su iglesia y convento, quedó completamente arrasado. Tuvo que ser reconstruido de nueva planta.

BENEJÚZAR       Estaba situado a la izquierda del río Segura y contaba con unos 2.000 habitantes. Doscientas cincuenta y siete casas, prácticamente todas las del pueblo, resultaron destruidas. En el estado general de daños de Larramendi figura con 80 muertos y 50 heridos. El pueblo fue reconstruido en la margen derecha del río.

BENIJOFAR         Situado aproximadamente a 1 Km. de Formentera y a 2 Km. de Rojales, contaba entonces con unos 250 habitantes. Según el informe de Larramendi, quedaron destruidas la iglesia, un puente y setenta y una casas, dieciocho sufrieron quebrantos. No hubo víctimas.

BIGASTRO          Situado a 4 Km. de Orihuela y a unos 20 lineales de Torrevieja. La iglesia parroquial y once casas fueron destruidas, y veintidós quebrantadas. No hubo víctimas.

CALLOSA            Pueblo situado en la falda de la sierra de Callosa, a 8 Km. de Almoradí. Contaba con 4.069 habitantes. Trece molinos de aceite y 32 casas fueron destruidos, y 274 casas quebrantadas. Además, 2.761 tahúllas de su término municipal fueron afectadas por los llamados “respiraderos”. No hubo víctimas.

CATRAL               Situado a 5 Km. al norte de Almoradí, contaba con unos 2.500 habitantes. Apenas sufrió daños.

COX                      A poco más de 1 Km. de Callosa de Segura y a 9 Km. de Almoradí, contaba con 1.300 habitantes. Sufrió pocos daños.

DAYA NUEVA   Situada a unos 4 Km. de Rojales y a 3 de Almoradí, contaba apenas con 300 habitantes. 29 casas fueron destruidos y 6 quebrantadas. Dos molinos de aceite también sufrieron la destrucción. Hubo dos muertos y un herido.

DAYA VIEJA      Situado a unos 2 Km. de Rojales y a 5 de Almoradí, contaba con unos 100 habitantes. El pueblo quedó arrasado y hubo 5 muertos y 1 herido.

DOLORES            a 4 Km. de Almoradí y a unos 20 de Torrevieja. Fundada en el siglo XVIII dentro del plan de colonización de 5.000 Ha. por el cardenal Belluga, contaba con unos 2.500 habitantes. 29 casas quedaron destruidas y otras 267 quebrantadas. Hubo 5 muertos y 4 heridos. En su término municipal fueron afectadas 3.424 tahúllas por los llamados “respiraderos”.

FORMENTERA   Situado en la margen izquierda del río Segura, a 2 Km. de Rojales, contaba con 500 habitantes. Todas las casas del pueblo, 78,  quedaron destruidas. Hubo 12 muertos y 16 heridos. Se levantó de nuevo a expensas de D. Carlos Pérez de Sarrió, marqués de Algorfa.

GUARDAMAR    Contaba con algo más de 3.000 habitantes. Sufrió muchos daños con el terremoto del 21 de marzo, pero fue completamente destruida por el del 23 de marzo. El número de casas destruidas fue de 397, y 132 quedaron  gravemente quebrantadas. Quedaron además completamente asolados la iglesia, una ermita, el castillo, un puente, dos molinos de aceite y uno de harina. Con los donativos que llegaron del resto de España y Ultramar, se levantaron 560 casas siguiendo el plano realizado por Larramendi, con calles anchas, una gran plaza central, y dos circulares en los extremos del pueblo.

JACARILLA        Situado a 3 Km. de Benejúzar y a 18 de Torrevieja, contaba con apenas 300 habitantes. Hubo 2 casas destruidas y 14 quebrantadas. Sin víctimas.

ORIHUELA          Contaba con alrededor de 25.000 habitantes entre el núcleo urbano y sus numerosas pedanías. Larramendi hace el siguiente recuento: 668 casas destruidas y 1.358 quebrantadas; 67 molinos de aceite y 2 de harina, destruidos. Hubo en todo su término 19 muertos y 30 heridos. Por la extensión de su término municipal, los efectos fueron muy desiguales. Los efectos más devastadores se produjeron en la pedanía de San Bartolomé, próxima a Rafal.

RAFAL                 Situado a 5 Km. de Almoradí, 2 de Benejúzar y a 20 de Torrevieja, contaba con unos 700 habitantes. En la relación de Larramendi se mencionan 5 casas destruidas, 38 quebrantadas, y 1 molino de aceite destruido. Visitado por el Obispo el 23 de marzo, decía en su exposición al Rey: “Pasé a Rafal totalmente arruinado; allí no han muerto más que dos”. Hubo dos muertos y 6 heridos. Como consecuencia de los terremotos, veinte años después la población había bajado a 332 almas en 24 casas.

ROJALES             Situado a 7 Km. del mar y a 12 de Torrevieja, contaba con unos 2.500 habitantes. Según Larramendi, además de la iglesia, 319 casas quedaron destruidas y 81 quebrantadas. Hubo 30 muertos y 34 heridos.

TORREVIEJA      Aunque no fue la población más afectada, se convirtió en la verdadera protagonista en los medios de comunicación. Contaba entonces con unos 2.000 habitantes. Los terremotos fueron tan intensos y repetidos que muchos vecinos pensaron que “…va a hundirse Torrevieja; otros que va a resultar algún volcan”, y en otra parte: “…la abertura más considerable que se hizo en el terremoto del 21 de marzo fue entre Torrevieja y Torrelamata, en la costa, en la misma roca”. El número de casas destruidas fue de 534, y ninguna quebrantada, lo que hace suponer que el pueblo quedó completamente arrasado. Hubo 32 muertos y 67 heridos.

Los grandes terremotos de 1829 en la Vega Baja del Segura, generaron una ola de solidaridad en toda España, que se tradujo en numerosísimos donativos que se utilizaron para la reconstrucción de varios pueblos y para ayudar a las familias.

El 26 de marzo de 1832, cumplidos los tres años de la tragedia, el Obispo de Orihuela firmaba un informe que Vicente Ramos sintetizó así:

“Guardamar del Segura, alzado en sitio distinto, contó con 540 casas nuevas en 34 manzanas de 320 pies de lado. Ninguna de estas casas tiene menos de 30 pies de fachada y 40 de fondo. Además se recompusieron 22 en el arrabal antiguo. El nuevo caserío tiene tres plazas grandes, las dos circulares de 170 pies de diámetro. La plaza principal tiene 500 pies de largo y 240 de ancho, y en ella se edificó la parroquia. En dicha plaza se plantaron árboles. En esta reconstrucción se invirtieron 1.793.821 reales. El terreno costó 16.000 reales. Al vecindario se le socorrió con 140.863 reales.

Almoradí fue rehecho en el sitio que ocupaba. Se construyeron 278 casas en 20 manzanas, y se invirtieron 1.174.013 reales, costando el terreno 183.675 reales.

Benejúzar reanudó su vida en lugar aparte. Fue situado en medio de dos caseríos de 60 casas cada uno, unidos al pueblo, formado con 186 casas en 13 manzanas. El valor de lo reconstruido se elevó 603.540 reales, y el terreno a 10.771 reales.

La reconstrucción de Torrevieja se efectuó en el mismo lugar de la catástrofe. Se alzaron 209 casas en 21 manzanas. Los gastos ascendieron a 654.612 reales.

En Rojales se construyeron 6 casas y fueron reconstruidas 378, sumando lo gastado 373.359 reales.

En Dolores y San Fulgencio se reconstruyeron 326 casas y se gastaron 200.300 reales.

133 casas se reedificaron en San Miguel de Salinas; 24 en Torrelamata; 75 en Benijofar; 13 en Formentera; 8 en Daya, 22 en Rafal. Total 275 viviendas, que costaron 139.540 reales.

Todas estas obras fueron dirigidas por Don Eugenio Fourdinier”.

Y hasta aquí el resumen que hemos hecho de la tragedia que asoló la Vega hace 190 años.

 

La mayoría de la información utilizada para la redacción de este reportaje, ha sido extraída

del libro “LOS TERREMOTOS ALICANTINOS DE 1829”, de Fernando Rodríguez de la Torre.

Publicado por el Instituto de Estudios Alicantinos, de la Excma. Diputación Provincial de

Alicante.

 

 

 

 

 

 

 

 

Compartir esta publicacion

Dejar un Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar estos HTML tags y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>
*
*