“MAESTRO”, CRÓNICA-HOMENAJE DE JOSÉ ANTONIO CAYUELAS GRAU

Alejandra Hernandez/ mayo 30, 2024/ -Destacado-, -En Portada-, experiencia y sabiduría, Gente del Pueblo, Rafal, Relatos y semblanzas/ 0 comentarios

 

Ayer estuve en el acto público de Homenaje y Nombramiento de Hijo Adoptivo de Rafal a D. Josep Francés Gómez. Tras ver el auditorio de mi pueblo, lleno a rebosar, puesto en pie en torno a la figura “menuda” de Don Pep no encontraba mejor modo de formar parte de ese entusiasmo hacia su persona que el de escribir unas palabras, y hete aquí que me encuentro frente al ordenador tecleando este simulacro de panegírico.

Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en Don Pepe es la voz de “maestro” y me dirijo a las fuentes para acertar en su origen y significado. Nada más iniciar el buscador me aparece en la pantalla un recuadro en el que se puede leer: Origen en el latín magister y éste a su vez del adverbio magis, que quiere decir más. De esta manera, el magister era quien se encontraba por encima de los demás y que destacaba por sus conocimientos en alguna materia. https://etimologia.com/maestro.

Pero eso de “alguien que se encontraba por encima de los demás” como que no me cuadra con éste primer hijo adoptivo de Rafal, con su sencillez, con su afabilidad, con su cordialidad, con su respeto hacia los demás. Por ello, raudo y presto me dirijo a https://dle.rae.es/maestro?m=form, dirección digital del Diccionario de la Lengua Española, donde encuentro más de veinte acepciones de entre las que me quedo con:

maestro, tra 

Del lat. magister, -tri; la forma f., del lat. magistra.

  1. adj. Dicho de una personao de una obra: De mérito relevante entre las de su clase.
  2. m. y f. Persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo.
  3. m. y f. maestro de primera enseñanza.
  4. m. y f. Persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura.
  5. m. y f Persona que está aprobada en un oficio mecánico o lo ejerce públicamente. Maestro de taller.

Que Don Pepe es una persona de mérito relevante es una obviedad palmaria y así lo reconocen los hechos aducidos para haber sido adoptado como hijo del pueblo de Rafal.  Por su profesión de maestro de primera enseñanza queda acreditado que enseña ciencia, arte o cualquier otra disciplina del currículo académico. Su creación de aulas de fantasía para los finales de curso, su organización de campeonatos de golf, su elaboración del belén municipal y, sobre todo, su tesón y voluntad en favor de la consecución de un museo etnográfico para nuestro pueblo, no son más que hitos que acreditan su conocimiento, practicidad y desenvoltura en el ejercicio del oficio de mantener tradiciones y crear esperanza en un futuro mejor.

La voz de “maestro” es muy dada en Rafal bien para resaltar, bien para distinguir habilidad en el ejercicio de diversos oficios. -Seguro que cada nueva generación tiene sus referentes, pero yo menciono y me extiendo aquí en aquellos nombres de mi época, y espero que los lectores (si alguno hay) sabrán perdonarme las omisiones-.

En mi familia me encuentro con que a mi abuelo materno se le mencionaba como “el maestro chirulí”, también tengo a los Miguel “el oficial”, tío y primo de mi madre; igualmente, tengo como maestros en mi memoria a “el tío calvo”, Jaime “el herrero”, a Paquito “el maestrillo” y Gabriel “el maestro de la música”.

Muy recordados, por las respectivas generaciones, son los maestros y maestras en educación como Dª Alejandrina, Dª Victoria, DON PEDRO, D. José Rodríguez, D. José Bañón, Dª Mª Dolores (proveniente de Alicante) y Dª María José (natural de Algemesí -Valencia-), D. Ramón (de Valverde del Fresno -Cáceres-, que se hospedaba en casa de mi tía Rosario “la paniza”), Concha “la maestra” y así hasta llegar a Lola y Don Pep.

De forma inmediata se comenzó a interpelar a Don Pepe como “maestro”, algo se le intuía.

Su relación con las gentes de nuestro pueblo, su disposición a establecer conversación, a tender su mano para construir puentes de unión, fuentes de conocimiento y lazos de solidaridad con todos nosotros, han marcado su caminar entre, y con, los vecinos de Rafal, hoy, y desde su llegada, también su pueblo.

Sí, llegó desde su puesto de maestro de Onil a ocupar su plaza en Rafal, pueblo lindante con el de su esposa Lola. De forma comprensible podrían haberse quedado en Callosa donde se hubieran visto arropados por la familia y amigos de ella, pero no, se quedaron en Rafal, donde forjaron su propia familia y se ganaron a todo un pueblo como amigos.

Llegó en septiembre, con el comienzo del curso académico, pero también con el inicio de las verbenas que abren la noche al final del verano y el principio de las fiestas rafaleñas, y esta conjunción marca.

Al pasar lista en el acto de homenaje, pudimos apreciar cómo esa primera promoción de chavales que recibieron al nuevo maestro, supo aprovechar el potencial que albergaba y conducirlo, desde el infantil entusiasmo, por los senderos de la sorpresa, hasta alcanzar el conocimiento que configura su persona adulta. Don Pep no solo fue el maestro que les enseñó la historia, las matemáticas, la lengua o las ciencias, fue la voz que les susurraba palabras de aliento, la mano que les levantaba en las caídas, el pañuelo de sus lágrimas y el sonido de sus carcajadas; junto a él han leído, han interpretado, han jugado, han crecido, en definitiva, han vivido; porque Don Pepe no sólo les ha enseñado, les ha educado. Y al educar a la juventud, se construye un futuro, el futuro y la educación de nuestro pueblo, un pueblo agradecido.

Pero no se construye un pueblo desde la nada. Rafal, sus tierras, sus gentes, tiene su pasado, y Don Pep se ha acercado a él para conocernos mejor, para sentir y vivir como uno más de nosotros. Le recuerdo en esas noches de verbenas junto a un grupo de parejas, coetáneos de la suya, charlando, bailando, participando activamente en todo aquello que dinamiza unas fiestas populares y que sirve para anudar lazos de amistad. Amigo de todos, por todos ha mostrado interés en sus vidas, sus historias, hasta el punto de convertirse en un estudioso y divulgador de nuestros orígenes como pueblo, como sociedad. Ha buceado en los legajos que marcan el nacimiento de Rafal como pueblo, en los devenires históricos del Marquesado de Rafal, en las historias individuales de cada uno de nosotros y ha recopilado y catalogado ajuares, enseres y utensilios de nuestro quehacer diario concentrándolos en lo que es nuestro Museo Etnográfico, entrañable lugar seña de identidad de lo que somos, relicario de nuestra idiosincrasia.

Por si fuese poco, cada navidad nos construye un belén donde nos invita a mirar para que aprendamos. Con el Belén Municipal nos muestra escenas y lugares de Rafal para que desde la visión del sentimiento atávico de nuestras tradiciones aprendamos a que debemos continuar esforzándonos por construir un mundo mejor, se lo debemos a nuestros antepasados y a nuestros descendientes, él lo sabe y él nos lo transmite.

Esa unión entre pasado y futuro, viviendo el presente, lleva a Don Pepe a integrarse plenamente en la sociedad del pueblo en que vive y le acoge. No renuncia a sus orígenes y es festero por San Blas en su Bocairent natal, al tiempo que desfila por las calles de Rafal en las fiestas en honor a la Virgen del Rosario; está de cañas con Paquito y José Antonio con la misma tranquilidad que muestra a los escolares el patrimonio rafaleño; pasea por los parajes de nuestro pueblo y charla con sus vecinos con la misma devoción que transita por los campos de golf. Se enriquece de sabiduría popular y nos enriquece con su divulgación.

No es el primer foráneo que anida en Rafal -aprovecho este momento para recordar la persona de D. Diego Puerta, quien fuera secretario del Ayuntamiento, y de sus hijos Macarena y Dieguete que correteaban y moceaban por entre las calles y casas de un Rafal de alpargata y blusón-, pero sí es cierto que Don Pep tiene un plus, nos está dejando como herencia sus propios genes.

Más allá de su legado profesional, Don Pepe nos brinda su vida. Su ser nace de las cuevas de Bocairent, excavado en la roca, y su persona se configura a partir del barro que deja el Segura a su paso por la Vega Baja. Su corazón bombea sangre bocairentí pero late al ritmo de los sones musicales de Rafal. Piensa en valenciano y obra en huertano. Nacimiento, corazón, pensamiento, persona, sangre, obra, … Todo confluye en familia, su familia. Su familia que ha querido que fuese rafaleña. En Rafal despertaron sus hijas, y ahora sus nietos a la luz de domingo.

Don Pep y Lola llegaron a Rafal como maestros de escuela, que así se decía antes, con su especial carisma se ganaron la amistad de los vecinos de Rafal; su respeto a las costumbres, a las ideas, a los haceres de los rafaleños les permitió ser uno de ellos y ahora la familia que formaron es una familia de Rafal.

Rafal ha tomado en adopción a Josep Francés Gómez, pero él nos ha legado a su familia. Lola canta en el coro de la sociedad musical, interpreta en el grupo de teatro. Sus hijas, ¿qué decir de ellas?, la elegancia y sencillez con la que han dirigido el acto no son más que un espejo donde podemos ver reflejado la actitud de sus padres en la vida, el gusto por las cosas bien hechas, la amabilidad en el proceder, el rigor en la acción.

Josep Francés Gómez ha escrito la primera página del Libro de Honor de Rafal, y nuestro pueblo le ha dado la tierra sobre la que andar, la luz con la que iluminar el camino.

Don Pep es el maestro de Rafal, y Rafal es la escuela de Don Pep.

José Antonio Cayuelas Grau.

Rafal, 18 de mayo de 2024.

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